Oliebollen o smoutebollen (literalmente 'bolas de aceite') se trata de un dulce típico de la cocina holandesa.
Se suelen servir tradicionalmente en año nuevo. Se dice que la primera vez que se empezó a servir este dulce entre las tribus germanas durante la fiesta de Yule, es decir durante el periodo que va desde 26 de diciembre hasta el 6 de enero. El dios germano Perchita junto con todos los demonios viaja al cielo del invierno y por esta razón se sirven estos bollos fritos en aceite y protegerse del frío invernal.
Este tipo de bollo suele hacerse con la concavidad de dos cucharas que amontonan una cierta cantidad de masa que posteriormente se vierte sobre la freidora llena de aceite hirviendo. De esta forma al freirse adquieren ese nombre en holandés que es 'bola de aceite'. La masa se elabora con harina de trigo, huevos, levadura, sal y un poco de leche. Como relleno de la masa se suelen añadir pasas sultanas o trozos de manzana,la masa suele dejarse crecer durante al menos una hora. Cuando se sirven los Oliebollen se les añade una capa de azúcar fina.
- 115 g (½ cup) de mantequilla sin sal
- 300 g (1 ½ cups) de azúcar blanco
- 2 huevos (L)
- 1 cucharadita de extracto puro de vainilla
- 225 g (1¾ cups) de harina de trigo floja
- 40 g (4 cucharadas) de harina fina de maíz (tipo Maizena)
- 20 g (3 cucharadas) de cacao puro en polvo (a ser posible natural)
- 1 cucharadita de levadura química (tipo Royal)
- ½ cucharadita de sal
- 240 ml (1 cup) de buttermilk
- Colorante rojo en pasta (yo he usado "Poppy Red" de Sugarflair)
- 1 cucharadita de vinagre de sidra o blanco
- 1 cucharadita de bicarbonato sódico
- 225 g (8 oz.) de queso Mascarpone bien frío
- 1 cucharadita de extracto puro de vainilla
- 130 g (1 cup) de azúcar glass
- 240 ml (1 cup) de nata líquida para montar bien fría (mín. 35% MG)
- Precalentamos el horno (eléctrico) a 175ºC y colocamos la rejilla a media altura.
- Engrasamos (fondo y laterales) dos moldes redondos
de 20 cm (8") de Ø (preferiblemente, con base desmontable). Recortamos
el papel de horno con la forma de la base de los moldes (usamos una base
como plantilla; es más fácil y rápido si doblamos el papel en 2 y
recortamos sólo una vez) y colocamos los 2 círculos en el fondo de cada
molde. Engrasamos también sobre el papel. Reservamos.
- Tamizamos juntos las harinas, la levadura, el cacao y la sal hasta tres veces. Reservamos.
- En el cuenco de nuestra amasadora con el accesorio de pala
(o en un cuenco grande), batimos la mantequilla a velocidad media
durante 1 - 2 minutos hasta que adquiera una textura cremosa y suave.
- Agregamos
el resto del azúcar y seguimos batiendo a velocidad media-alta hasta
conseguir una masa esponjosa y ligera y que haya adquirido un color más
pálido (2 - 3 minutos más).
- Reducimos la velocidad y añadimos los huevos, de uno en uno y siempre que el anterior se haya integrado por completo.
- Agregamos el extracto de vainilla y mezclamos bien.
- Agregamos progresivamente el colorante al buttermilk
en un recipiente transparente y vamos mezclando, de esta manera podemos
ir comprobando el tono de rojo que va adquiriendo (siempre podemos
añadir, pero una vez mezclado ya no podremos eliminar colorante). Ése
será el color definitivo de nuestra tarta.
- Con una espátula de silicona
despegamos la masa adherida a los bordes y al fondo del cuenco e
incorporamos los ingredientes secos que teníamos reservados (harina,
levadura, cacao y sal), alternándolos de la siguiente manera con la
mezcla de buttermilk y colorante: ⅓ de harina, ½ de buttermilk, ⅓ de harina, ½ de buttermilk y finalmente el último ⅓ de harina restante (es importante empezar y acabar con los ingredientes secos).
- En
un cuenco pequeño, combinamos el bicarbonato con el vinagre y removemos
hasta que haya reaccionado formando una espumilla. Entonces lo añadimos
rápidamente a la masa y mezclamos bien, ya a mano, con la ayuda de una
espátula de silicona utilizando movimientos envolventes.
- Dividimos la masa entre los dos moldes en partes iguales, nivelando la superficie con una espátula pequeña angulada.
Damos unos golpecitos a los moldes contra la mesa para evitar que se
formen burbujas de aire en su interior. Desde la adición del bicarbonato
sódico, hemos de trabajar con la máxima rapidez posible. El
bicarbonato, una vez mezclado con el ácido acético del vinagre, empieza a
levar y hacer subir la masa; si se deja pasar demasiado tiempo antes de
meterlo en el horno, la masa volverá a bajar y se colapsará.
- Horneamos durante 30 - 35 minutos aproximadamente o hasta que al insertar un palillo o cake tester en el centro de las tartas salga totalmente limpio y sin migas pegadas.
- Dejamos
enfriar dentro de los moldes durante 10 minutos. Pasado este tiempo,
desmoldamos y dejamos enfriar por completo bocabajo sobre una rejilla.
- (Si
tenemos tiempo, una vez se hayan enfriado completamente, envolvemos por
separado cada bizcocho en film transparente y refrigeramos al menos
durante una hora, preferiblemente toda la noche, así la miga y los
sabores se asentarán mejor y será más fácil recubrirla con la
cobertura.)
- Mientras tanto, tamizamos el azúcar glass y reservamos.
- Volvemos a la amasadora, equipada con el accesorio de pala,
o un cuenco grande, y batimos el queso Mascarpone lo justo hasta que
quede suave y sin grumos (si batimos en exceso, nos resultaría una crema
demasiado fluida, imposible de extender correctamente).
- Añadimos
el extracto de vainilla y a continuación el azúcar glass gradualmente.
Cuando ya esté incorporado todo, subimos la velocidad y seguimos
batiendo un par de minutos.
- Cambiamos ahora al accesorio de varillas
(previamente refrigeradas), vamos añadiendo poco a poco la nata líquida
y batimos incrementando la velocidad conforme avanzamos sólo hasta que
ésta se monte y la consistencia nos permita extenderlo sobre la tarta. Atención: si nos excedemos batiendo, el calor generado arruinará nuestro frosting.
Si la nata que vamos a usar tarda en montarse, es mejor que la montemos
aparte y la añadamos después a la mezcla de quesos y azúcar,
integrándola suavemente con una espátula de silicona.
- Si
fuera necesario, con un cuchillo de sierra largo o lira recortaremos
los bizcochos lo justo para igualar y nivelar las superficies.
- Colocamos el primer bizcocho bocabajo sobre la base (si disponemos de un soporte giratorio nos sería de gran ayuda, si no, giraremos "a mano") sobre una cucharada de frosting; así nos aseguraremos de que no se mueva mientras trabajamos. Con una espátula pequeña extendemos sobre la superficie superior una capa generosa de nuestro Cream Cheese Frosting,
que alisaremos con cuidado para que no se transfiera el colorante y lo
manche. Colocamos el segundo bizcocho sobre el anterior bien centrado y
bocabajo también. Con una espátula recta y larga extendemos ahora una fina capa de la cobertura (crumb coat)
por toda la tarta (no es necesario que quede perfecta) y la metemos en
el frigorífico durante 30 minutos al igual que el resto del frosting.
- Recubrimos ahora la tarta con lo que queda de la cobertura empleando la espátula larga para cubrirla por completo con una capa más gruesa y cuidada. Trataremos de alisar las superficies lo máximo posible.
Se
conserva refrigerada y bien cubierta durante 3-4 días. Dejar aclimatar a
temperatura ambiente unos 15 minutos antes de servir.

Cóctel
Un cóctel o coctel (del inglés cocktail) es una preparación a base de una mezcla de diferentes bebidas,
que contiene por lo general dos o más tipos de bebidas, aunque estas
pueden ser bebidas no alcohólicas, a base de otros ingredientes como jugos, frutas, miel, leche o crema, especias, etc. También son ingredientes comunes de los cócteles las bebidas carbónicas o refrescos sin alcohol, la soda y el agua tónica. Estas bebidas están servidas por personas llamadas barman (del inglés bartender). 😍☕
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| Cócteles típicos |
Cóctel